Los misterios del sur en Nasca
Mi último viaje, aquí reuno 90 fotos para que puedas y conocer las rutas que hizo María Reiche. Recorrer Nasca es caminar entre misterios tallados en el tiempo: las enigmáticas líneas que solo el cielo comprende, los acueductos que desafiaron al desierto, los paredones con diseño incas y Cahuachi, corazón espiritual de un pueblo visionario. En Ingenio, la casa de María Reiche guarda la pasión por revelar un pasado que aún nos habla.
Viajo por Nasca desde 1999 y, cada vez que regreso, siento que el desierto me recibe con nuevos secretos. Viajando por el sur del Perú descubrí que estas tierras guardan misterios que parecen imposibles.
Subí por primera vez al nuevo mirador torre de Nasca, las enigmáticas líneas y figuras que han desafiado el tiempo y la lógica. Allí estaban, perfectas y silenciosas, dibujadas hace más de mil años por una cultura que conocía el cielo y la tierra como pocos. Nadie sabe con certeza por qué las hicieron: ¿eran mensajes para los dioses, calendarios astronómicos o señales para viajeros del pasado? Lo único seguro es que, al contemplarlas, sentí que estaba frente a uno de los misterios más fascinantes del sur de Perú. Hablaré de 5 lugares que son inspiradores y misteriosos.
1) LAS LÍNEAS Y FIGURAS DE NASCA.
A pocos pasos del mirador de María Reiche, el desierto revela tres guardianes silenciosos: la Mano, el Árbol y la enigmática Iguana. Desde lo alto, sus trazos parecen simples líneas, pero al mirarlos con atención se percibe una precisión imposible para su tiempo. Allí, el viento trae ecos de un pasado que aún se niega a contarlo todo.
A solo tres kilómetros, un mirador natural ofrece otra revelación: líneas perfectamente alineadas con los solsticios de junio, marcando el ciclo eterno del sol sobre la tierra. Cada año, la luz repite su danza milenaria, iluminando un conocimiento astronómico tan preciso como inexplicable. Es como si el desierto fuera un libro escrito para el cielo.
En la década de 1970, cuando el interés por los OVNIS creció, una figura al sur del desierto —el llamado “Hombre Búho”— fue interpretada por algunos como un extraterrestre. Los pilotos de la época ayudaron a difundir esta versión, atrayendo cada vez más turistas. Para evitar que los visitantes siguieran pisando y fotografiando de cerca la Mano y el Árbol, María Reiche y su hermana Renata decidieron construir un mirador junto a la carretera. Con su propio dinero y el apoyo de generosos nasqueños, lograron levantarlo, protegiendo así las figuras para las generaciones futuras.
Las siguientes galerías muestran dos secciones: la primera son fotos del mirador natural ubicado en el kilometro 427, donde uno sube un cerro y puede ver las líneas del solsticio en junio. La siguiente galeria son las fotos que hice en el Mirador Torre María Reiche, el de 13 metros de altura, se ubica al frente del antiguo y original mirador que construyó María Reiche.
FOTOS GALERÍA MIRADOR NATURAL
FOTOS – GALERÍA DESDE MIRADOR TORRE MARÍA REICHE Y FIGURAS NASCA
2) ACUEDUCTOS DE CANTALLOC
Estuve en los acueductos de Cantalloc y quedé impresionado por la ingeniería de la cultura Nasca. Frente a mí, esas espirales de piedra aún guían el agua subterránea, funcionando después de más de mil años. Es increíble pensar que, sin maquinaria moderna, construyeron un sistema tan preciso para sobrevivir en el desierto. Mientras hacía mis fotos, imaginaba a los antiguos ingenieros calculando cada curva y canal. Estar allí es comprender que la tecnología del pasado también fue grandiosa y visionaria.
3. CAHUACHI EL CENTRO CEREMONIAL DE LOS NASCAS
En mi visita a Cahuachi, en este regreso de después de varios años, pude conocer más detalles históricos, fue el principal centro ceremonial y administrativo de la cultura Nasca, en la región de Ica. Este complejo arqueológico, que ocupa más de 24 kilómetros cuadrados, estuvo activo entre el 400 a.C. y el 450 d.C. Me impresionó saber que no era una ciudad donde la gente viviera de forma permanente, sino un lugar sagrado al que las comunidades llegaban para realizar ceremonias religiosas, ofrendas y rituales dedicados a la fertilidad de la tierra y del agua. Caminé entre sus pirámides truncas de adobe, grandes plazas y recintos ceremoniales, imaginando cómo estos espacios servían para reforzar el poder de la élite sacerdotal y la conexión de los Nasca con sus dioses.
Mientras recorría las estructuras, descubrí que aquí se han hallado cerámicas finamente decoradas, tejidos y ofrendas que muestran la habilidad artística y el profundo simbolismo de este pueblo. También aprendí que Cahuachi funcionó como centro de control político y redistribución de bienes, lo que lo convirtió en un punto clave para unir a las comunidades de la región. Estar en este lugar me hizo sentir como si estuviera viajando al corazón espiritual de los Nasca, donde la arquitectura, la religión y la organización social se unían para dar forma a una de las culturas más misteriosas y fascinantes de la antigüedad andina.
4. PAREDONES – CENTRO ADMINISTRATIVO Y CEREMONIAL DE LOS NASCA
A pocos minutos de la ciudad de Nasca se encuentra el centro arqueológico de Los Paredones, un sitio que guarda el legado de la presencia inca en esta zona del sur del Perú. Al caminar entre sus muros de adobe, todavía se percibe la imponencia de lo que fue un centro administrativo y militar, construido estratégicamente para controlar el valle y facilitar el comercio entre la costa y la sierra. Sus paredes, aunque erosionadas por el tiempo y el clima, muestran la técnica y organización que caracterizaron al imperio, y uno no puede evitar imaginar el tránsito de mensajeros y comerciantes por sus pasadizos.
Estar allí es regresar al pasado, los incas adaptando su arquitectura a un entorno desértico y aprovechando cada recurso disponible. Lo más fascinante es sentir que no es solo un vestigio arqueológico, sino un testimonio del encuentro entre culturas, ya que la presencia inca en Nasca se dio sobre un territorio que ya tenía siglos de ocupación previa. Es un lugar silencioso, pero cargado de historias, donde el viento parece traer ecos de un pasado que todavía palpita en el paisaje.
5. CASA – MUSEO de MARÍA REICHE
Recuerdo la primera vez que crucé el umbral de la humilde casa donde vivió María Reiche, allá en los inicios de sus investigaciones sobre la cultura Nasca. Las paredes, sencillas y ásperas, guardaban el eco de su voz y el silencio del desierto que tanto amó. Desde esta pequeña construcción, a pasos de la arena infinita, María salía cada día, armada con su cuaderno, una brújula y una cinta métrica. El viento arrastraba finas capas de polvo, como si el desierto intentara esconder sus secretos, pero ella, incansable, seguía las líneas y figuras que nadie más parecía comprender del todo.
Era aquí, en este punto entre el hogar y lo desconocido, donde su labor adquiría un aire casi místico. Cada amanecer, el sol pintaba la arena de tonos dorados y naranjas, y María, como una guardiana solitaria, seguía las huellas de una civilización perdida. Descubría proporciones perfectas, formas visibles solo desde el cielo, y signos que parecían mensajes cifrados de los antiguos Nasca. Nadie sabía entonces que esa casa modesta se transformaría con el tiempo en un museo, guardando no solo instrumentos y planos, sino la esencia de una mujer que logró descifrar, al menos en parte, el misterio eterno del desierto.
AGRADECIMIENTO: A mis amigos que me apoyaron después de estar mal de salud, sin ellos y ellas no pudiera haber regresado al ruedo del turismo. A mi amiga Ketty Delgado, Brigitte Vidal, Mercy Mandujano, Norman Torres y a muchos más. Viajar es parte de mi vida, en esta salida desde Lima, agradezco a Américo Torres que me acompañó y compartió sus experiencias en el sur de Nasca.
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Salimos de Nasca, como último punto la visita en la casa de María Reiche para retorno a Ica y luego a Lima.
Pronto colgaré más fotos de las líneas y figuras Nasca desde el vuelo y conocer el mapa de vuelo.
AGRADECIMIENTO: A mis amigos que me apoyaron después de estar mal de salud, sin ellos y ellas no pudiera haber regresado al ruedo del turismo. A mi amiga Ketty Delgado, Brigitte Vidal, Mercy Mandujano, Norman Torres y a muchos más.
Viajar es parte de mi vida, en esta salida desde Lima, agradezco a Américo Torres que me acompañó y compartió sus experiencias en el sur de Nasca.
NASCA seguirá inspirando a más amigos y turistas, cuidemos las líneas.


























































































